¡Hola!
Nunca he sido muy fan de los exfoliantes corporales, casi
nunca uso, y mis experiencias con ellos no suelen ser demasiado satisfactorias,
la mayoría me dejan la piel suave pero al rato me resecan muchísimo, por lo que
llegue a un punto en que pase olímpicamente de los exfoliantes y de vez en
cuando usaba una manopla o un guante de crin simplemente. Total el resultado en
mi piel era el mismo que añadiendo otro producto específico para ello.
Los exfoliantes de esta marca son junto con las mantecas
corporales sus productos estrella, se oye mucho hablar de ellos sobre todo del
famoso Flake away, pero yo me decante por The breakfast scrub por el olor solo
por ese motivo, y es que fue olerlo la primera vez y me olía muy parecido a la
colonia pink sugar, pero la gracia es que cada vez que lo volvía a oler me olía
a algo diferente, a café, galletas, regaliz…. En la etiqueta decía que tenía
olor a Maple, inculta de mí no tenía ni idea de que era ese olor.
Lo gracioso es que un día para desayunar compré un pastelito al azar y al
morderlo me vino el olor exacto que tiene este exfoliante, mire de que era y el pastelito era de Maple.
Tire de google y resulta que Maple es sirope de Arce, y a eso exactamente es a
lo que huele.
El olor puede resultar empachoso para algunas personas, pero
a mí me encantan este tipo de aromas y este producto es que más de una vez he
pensado en meter la cuchara porque es que me recuerda a ese pastelito que tanto
me gustaba comer en Dublín.